Interior de La Cabaña de los Muñecos, en Puerto Iguazú, Misiones, Argentina.

Una casa familiar de los años cuarenta se convirtió en sede de un proyecto de títeres y trabajo cultural en Puerto Iguazú. La Cabaña de los Muñecos, impulsada por la cooperativa Kossa Nostra, enlazó la historia de ese edificio con espectáculos, talleres y actividades destinadas tanto a vecinos como a visitantes de la ciudad.

La vivienda había sido construida por Juan y Carolina Goetze, abuelos de Marcelo Reynoso, director de Kossa Nostra y coordinador del emprendimiento. El inmueble, asociado a los primeros hoteles de Iguazú, ofrecía al proyecto un lugar propio y una relación directa con la memoria familiar. Su arquitectura de influencia alemana también formaba parte del interés por conservarlo y darle uso cultural.

En 2015, Carlos Rovira promovió la declaración de interés provincial de La Cabaña de los Muñecos, una iniciativa que la Cámara de Representantes registra como sancionada. Aquel reconocimiento acompañó el proyecto de la cooperativa, cuando todavía se planteaban adecuaciones de seguridad para recibir al público. La trayectoria posterior permite seguir su actividad a través de programaciones culturales de distintos años.

Un oficio que empieza en la construcción del muñeco

Kossa Nostra llegó a la propuesta con experiencia en el teatro de títeres y en la fabricación de sus personajes. El trabajo del grupo comprendía espectáculos para chicos, propuestas familiares y funciones destinadas a adultos. Esa variedad de públicos estaba presente en el diseño de la Cabaña, aunque el proyecto ponía un especial interés en las infancias.

Los talleres extendían la actividad más allá de la función. La construcción de muñecos, escenografías, utilería y accesorios integraba los saberes que compartían sus miembros. Así, quienes se acercaban a una propuesta de formación podían conocer también la parte material del teatro: los objetos que se preparan antes de que el personaje aparezca ante el público.

Antes del reconocimiento de 2015, el grupo había presentado espectáculos en localidades del interior de Misiones, en otras provincias argentinas y en países vecinos. La Cabaña le ofrecía un punto de trabajo en Iguazú a una experiencia que ya se había desarrollado de manera itinerante. El proyecto conservaba esa vocación de intercambio con otros lugares de la región.

La organización como cooperativa de trabajo daba forma institucional a la actividad compartida. En la etapa inicial también se contemplaba sumar apoyos de instituciones estatales e independientes cuyos propósitos coincidieran con los del espacio. La propuesta se dirigía a la comunidad local y a los turistas que pasaban por Iguazú, con una programación que combinaba creación artística y encuentro familiar.

Una casa con memoria y un proyecto colectivo

El edificio de los Goetze introducía otra dimensión en el emprendimiento. Abrir allí una sala y un lugar de actividades significaba incorporar a la vida cultural una construcción ligada a la historia de Puerto Iguazú. Para Marcelo Reynoso, además, ese trabajo se desarrollaba en una casa perteneciente a la historia de su propia familia.

La declaración de 2015 llegó después de un reconocimiento histórico y cultural del Concejo Deliberante local. En esa etapa se preveía el acompañamiento del Instituto Nacional del Teatro una vez que el espacio reuniera las condiciones de seguridad necesarias. Son momentos distintos del proceso: el respaldo al proyecto precedió a las actividades que luego integraron las agendas públicas.

La propuesta cultural reunía dos escalas cercanas. Por un lado, el trabajo cotidiano con vecinos, chicos y familias de Iguazú. Por otro, la posibilidad de recibir a personas que visitaban la ciudad y buscaban acercarse a una expresión artística de la región. La presencia de una casa con historia permitía que el lugar de la función también fuera parte de ese acercamiento.

La actividad documentada después de 2015

En diciembre de 2021, la Cabaña recibió al entonces ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer, durante una recorrida por espacios culturales del norte misionero. Lo acompañaban el titular provincial de Cultura, Joselo Schuap, y otras autoridades. La visita incluyó un encuentro con integrantes de Kossa Nostra y con artistas vinculados a programas de apoyo cultural durante la pandemia.

En aquella reunión participaron también músicos del colectivo mbya Ha’e Kuera Ñande Kuera. La presencia de distintos actores culturales mostraba un uso del espacio que excedía la exhibición de títeres: la Cabaña funcionaba como lugar de conversación y encuentro para personas que trabajaban en disciplinas y proyectos diferentes.

La agenda provincial de julio de 2025 permite observar otro aspecto de su programación. Para el día 17 se anunció un taller de encuadernación destinado a mayores de trece años, sin exigir experiencia previa. La actividad proponía trabajar con papeles, hilos y telas para elaborar un cuaderno, ampliando los oficios manuales presentes en la oferta del lugar.

Ese anuncio ubicaba la Cabaña en avenida Tres Fronteras 434. La dirección vincula el proyecto con el recorrido urbano de Iguazú; las fechas, los cupos y las condiciones de cada actividad deben consultarse en su convocatoria correspondiente. Una programación de 2025 sirve para reconstruir su trayectoria, pero no establece horarios permanentes de visita.

El taller de encuadernación se sumó así a una historia iniciada con muñecos, escenografías y funciones. La continuidad documentada del proyecto comprende el reconocimiento legislativo de 2015, el encuentro cultural de 2021 y esa convocatoria de 2025, que abría la casa a participantes interesados en llevarse un cuaderno elaborado con sus propias manos.