Ramón Ayala y Joselo Schuap en una fotografía de archivo en Posadas, Misiones, Argentina. La imagen documenta su actividad musical; no reproduce la obra pictórica Duendes.
Una exposición de pinturas, un espectáculo multimedia y un panel sobre su creación artística integraban Los duendes de Ramón Ayala, el homenaje anunciado para comenzar el 30 de mayo de 2009 en el Centro del Conocimiento de Posadas. La propuesta reunía las distintas expresiones de un artista al que buena parte del público conocía, sobre todo, por sus canciones.
El encuentro inauguraba el Ciclo Homenajes organizado y producido por el Centro. Carlos Rovira impulsó su declaración de interés provincial mediante el expediente D-32090/09, registrado como sancionado por la Cámara de Representantes. El reconocimiento legislativo acompañó la programación cultural, cuya atención estaba puesta en la obra musical, poética y plástica de Ramón Ayala.
El título correcto de aquella propuesta es Los duendes de Ramón Ayala. Su formato permitía acercarse a una producción que circulaba por soportes diferentes: la voz y la guitarra, las palabras escritas y las imágenes pintadas. La exposición y el panel estaban concebidos para observar también los recursos con los que el artista trabajaba en cada lenguaje.
El pintor detrás del músico conocido
En una entrevista publicada por FolkloreCLUB en enero de 2010, Ayala recordó que su inclinación por el dibujo había aparecido durante la infancia. Al hablar de pintura, vinculó su aprendizaje con la observación de maestros como Monet, Matisse, Van Gogh, Gauguin y Cézanne. Describía una búsqueda personal entre el cubismo y la figuración, con figuras reconocibles sobre cielos de tratamiento abstracto.
El color ocupaba un lugar central en esa explicación. Ayala planteaba que una intensidad, como la de un rojo puro, debía encontrar equilibrio dentro de la composición. La selva, los caminos y los paisajes de Misiones formaban parte de las imágenes que decía llevar consigo y que reaparecían al pintar.
En el mismo diálogo, el artista se refirió a muestras realizadas durante 2009 en la sede del Club Boca Juniors y en la Universidad Nacional de Quilmes. Le interesaba la reacción de quienes descubrían al pintor después de haberlo identificado durante años con una guitarra. Esa experiencia contemporánea al homenaje posadeño muestra la circulación que ya tenía su obra visual.
Una pintura en la Pinacoteca Provincial
La faceta plástica de Ayala volvió a ser parte de una propuesta pública en mayo de 2021. Para el ciclo audiovisual Artistas x artistas, Sylvina Goerling eligió un óleo suyo sin título perteneciente al acervo de la Pinacoteca Provincial, alojada en el Museo de Bellas Artes Juan Yaparí.
La actividad convocó a siete artistas para comentar obras de la colección desde su propia mirada. Con la colaboración del personal del museo se seleccionaron las piezas y se registraron los testimonios. Los videos, de unos cuatro minutos, proponían acercar al público detalles y lecturas que podían ampliar la experiencia de mirar cada obra.
La elección de Goerling situaba una pintura de Ayala junto a piezas de otros autores del patrimonio provincial. El ciclo incluía, entre otros, trabajos de Libero Badii, Mandové Pedrozo, Marta Puebla y Areu Crespo. La participación de artistas contemporáneas ofrecía una nueva forma de recorrer la colección, disponible a través de contenidos audiovisuales.
El recorrido de abril de 2024
La memoria del artista tuvo otra expresión territorial en abril de 2024, cuando Cultura de Misiones anunció el regreso de sus cenizas acompañadas por su esposa, María Teresa Cuenca. El itinerario previsto empezaba en Puerto Iguazú y continuaba por Montecarlo y Puerto Rico, antes de pasar por Panambí y Garupá y llegar a la Bajada Vieja de Posadas.
Para las escalas se habían organizado ofrendas artísticas, la plantación de un lapacho y la colocación de placas conmemorativas realizadas por la Facultad de Artes de Oberá. El recorrido vinculaba ciudades y paisajes presentes en la vida y la obra de Ayala, con un cierre en uno de los sitios posadeños más asociados a sus canciones.
Aquella convocatoria permitía que la conmemoración saliera del escenario de una sala y atravesara distintos puntos de Misiones. Las intervenciones reunían música y memoria pública con objetos destinados a permanecer en cada lugar, como las placas y los árboles previstos para los homenajes.
La obra sigue encontrando intérpretes
En marzo de 2026, Puerto Iguazú volvió a reunir expresiones diferentes para recordar al artista en su natalicio. Durante la jornada El duende que vuelve, la pintora iguazuense Marisol Gorgues realizó en vivo un retrato de Ayala. La pintura se incorporó así a una celebración atravesada por su música y por la participación de la comunidad.
María Teresa Cuenca acompañó ese encuentro, en el que también estuvieron referentes culturales de la provincia. El retrato producido durante la jornada retomaba, desde el trabajo de otra artista, la convivencia de lenguajes que ya había orientado la propuesta de Posadas en 2009.
Entre ambos momentos hay formas distintas de acercamiento a una misma producción: exhibir cuadros, conversar sobre la creación, volver a interpretar canciones o pintar un rostro frente al público. El homenaje del Centro del Conocimiento había previsto esa amplitud desde su organización, al reunir una exposición pictórica con un espectáculo multimedia y un panel dedicado a los recursos artísticos de Ramón Ayala.




