Las iglesias, las huellas jesuítico-guaraníes y las celebraciones de las colectividades formaban parte de la propuesta de Caminos de la Fe, un proyecto de turismo cultural y religioso para el sur de Misiones. Su planteo vinculaba esos bienes y prácticas con la infraestructura vial existente, especialmente con la ruta provincial 2, para organizar recorridos entre localidades.
En 2016, Carlos Rovira impulsó una declaración de interés provincial del proyecto, asociada al Plan Estratégico de Turismo. La Cámara de Representantes registra como sancionado el expediente D-46975/16. El reconocimiento acompañó una propuesta de articulación turística; no equivale a la creación de los sitios patrimoniales ni acredita por sí solo la ejecución de todas las obras imaginadas para el circuito.
El enfoque combinaba historia, prácticas religiosas y expresiones culturales del sudeste provincial. Las construcciones antiguas tenían un lugar dentro del recorrido, junto con fiestas populares, música y gastronomía vinculadas con las comunidades de inmigrantes. La diversidad de manifestaciones era parte del material sobre el que se pretendía organizar una oferta para visitantes.
La ruta como vínculo entre localidades
Un antecedente del proyecto fue la presentación del informe final de su máster plan en julio de 2014. El estudio de factibilidad, elaborado por la consultora Proyecto Experience y financiado por Vialidad Provincial, fue puesto a disposición de los municipios involucrados por el entonces presidente del organismo, Julio Duarte.
El trazado analizado comprendía aproximadamente 320 kilómetros y relacionaba Posadas, Apóstoles, Tres Capones, Azara, Concepción de la Sierra, Santa María, San Javier, Panambí, Oberá, Leandro N. Alem y Santa Ana. La presentación se realizó en la Escuela Vial, con autoridades provinciales y representantes municipales.
Entre las intervenciones consideradas figuraban espacios museísticos, un alojamiento temático y centros vinculados con la religión y las celebraciones. Eran propuestas del estudio: su inclusión en el plan no debe confundirse con una confirmación de construcción o apertura. El trabajo buscaba identificar posibilidades para una región que ya contaba con rutas y sitios de interés cultural.
Una propuesta cultural junto al paisaje
La ruta provincial 2 aparecía en la iniciativa legislativa como un recurso para conectar atractivos. Su carácter escénico permitía sumar el recorrido por el territorio a las visitas a edificios, conjuntos históricos y lugares de celebración. El proyecto contemplaba aprovechar esa infraestructura para que los puntos de interés pudieran relacionarse en circuitos.
La noción de patrimonio que orientaba Caminos de la Fe incluía bienes materiales y prácticas compartidas. Las iglesias y los vestigios arqueológicos convivían con creencias, costumbres y formas de vida. Esa amplitud explica por qué el planteo reunía manifestaciones de raíces distintas dentro de una misma propuesta regional.
Las fiestas de colectividades ofrecían un ejemplo de esa relación entre cultura y visita. Sus expresiones musicales y gastronómicas podían incorporarse a recorridos que también atendieran a la historia de cada localidad. El proyecto proponía articularlas, procurando que los sitios y las actividades se transformaran en experiencias organizadas para el público.
Para desarrollar esa articulación se requería el acompañamiento de actores turísticos y de personas e instituciones vinculadas con la cultura, la historia y la religión. La declaración de 2016 planteaba la necesidad de difundir el proyecto y ampliar la participación de esos sectores. El reconocimiento legislativo se dirigía a esa etapa de construcción de la propuesta.
Santa María la Mayor, una parada patrimonial
El conjunto jesuítico-guaraní de Santa María la Mayor permite acercarse a una de las expresiones patrimoniales del sur misionero. Se encuentra próximo a la ruta 2, a unos 23 kilómetros de Concepción de la Sierra. Su recorrido dispone de un centro de interpretación, senderos y acompañamiento de guías especializados.
Las estructuras conservadas muestran distintas etapas de la vida del pueblo: el templo provisorio, los vestigios del que se incendió y el lugar destinado a una nueva iglesia. Esa coexistencia permite observar transformaciones de un asentamiento, además de reconocer sus edificios por separado.
Santa María fue también sede de la imprenta de las misiones guaraníes. En su centro de interpretación se presenta una recreación junto con reproducciones facsimilares de algunas obras. La visita vincula así la arquitectura y el trazado urbano con una actividad cultural que dejó publicaciones, incluidas obras en lengua guaraní.
Organizar la visita y conservar los sitios
El proyecto Caminos de la Fe relacionaba el desarrollo turístico con la conservación de los bienes que motivaban el viaje. La organización de circuitos requería considerar qué se podía visitar y cómo acercar al público a cada espacio, con participación de las comunidades vinculadas a ellos.
En una región que reúne edificios religiosos, celebraciones y vestigios históricos, cada sitio tiene condiciones propias de acceso. La existencia de un plan regional no reemplaza la consulta sobre las actividades habilitadas, las visitas guiadas o las fechas de una fiesta local. Tampoco convierte todos los lugares en prestaciones equivalentes: el recorrido de un conjunto arqueológico difiere de la participación en una celebración comunitaria.
La declaración promovida por Rovira en 2016 dispuso comunicar el reconocimiento al Poder Ejecutivo y al Ministerio de Turismo. Su objeto fue el proyecto Caminos de la Fe, dentro de la planificación turística provincial, con la ruta 2 como una de las conexiones para articular patrimonio y localidades del sur de Misiones.




